El despertar del canto
hijos de luz y sombra
En San Umbrío, un pueblo sostenido por la música, el duelo y la memoria oral, algo empieza a moverse bajo tierra.
Tras la muerte de un técnico en una mina abandonada, el pueblo entero comienza a quedar fuera de compás: el monte pierde orientación, los animales reaccionan tarde, los cuerpos no terminan de entregarse a la muerte y ciertos espacios empiezan a sentirse ocupados.
Cuando Jazmín Torres, una forense rigurosa, llega para investigar, descubre que la anomalía no habita solo en los cuerpos, sino en la estructura misma del lugar. Lo que emerge no se muestra de frente. Se filtra en el sonido, en la materia y en los umbrales que separan a los vivos de aquello que insiste en no irse.
San Umbrío no está siendo invadido desde afuera. Está siendo reescrito desde adentro.